Cristo Te Justifica - Tu radio

Para bendecir tu vida !!!

viernes, 12 de octubre de 2018

Afán efímero

¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?Marcos 8:36


Reflexión

La araña teje su tela a costa de un largo trabajo y de numerosas idas y vueltas. Entreteje sus innumerables hilos, sin economizar su sustancia, pues saca el material de sus propias entrañas. Pero basta un escobazo para destruir esa obra de arte. El mismo insecto corre el riesgo de terminar brutalmente sus días bajo los pies de quien hace la limpieza.

¿No ocurre lo mismo con los humanos? Nos agotamos buscando riquezas o una situación mejor, más bienestar o reconocimiento de parte de nuestros semejantes. Gastamos nuestra energía, inteligencia y salud tratando de lograr las metas terrenales que nos proponemos. ¡Y cuando creemos haber acabado nuestra obra, nos damos cuenta de que se parece a una telaraña! Alguien viene y la destruye de un golpe. Una muerte anticipada, un pariente cercano en drogas o alcoholismo, la infidelidad de un cónyuge o una tragedia económica. El golpe puede venir de cualquier parte.

"Engrandecí mis obras" -escribió el rey Salomón-, "edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines... fui engrandecido... y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu".

Mis queridos hermanos y amigos, en la economía del Reino de Dios, es más importante lo que somos que lo que tenemos. Aprendamos a medir lo que hacemos, no en la escala del tiempo que pasa, sino en la de la eternidad. Sin descuidar el trabajo, es necesario dar prioridad a la vida adquirida gracias a la salvación del alma por la fe en Jesucristo. Vivamos de acuerdo a la voluntad de Dios y no de la nuestra. Es un buen negocio.

Que Dios te bendiga

lunes, 8 de octubre de 2018

Solo sus manos

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.Efesios 3:20-21


      Reflexión

Jennifer acababa de escuchar por la radio un informe perturbador acerca de un aumento en los casos de depresión entre las mujeres. El informe decía que había un incremento de alcoholismo relacionado con la depresión y una mayor dependencia de las drogas que requieren prescripción médica.

"Y, ¿qué estás haciendo al respecto, Señor?" --oró equivocadamente Jennifer. Pero mientras más lo pensaba, más sentía que Dios le estaba pidiendo a ella que hiciese algo, pero todo lo que podía ver eran sus propias limitaciones.

Para ayudarse a meditar sobre el asunto hizo una lista de algunas de las razones que le impedían tomar acción: timidez, temor de involucrarse, falta de tiempo, un corazón indiferente, sensación de no ser adecuada, temor al fracaso, en fin,  ¡una lista de cobardías!

Cuando terminó de hacer su lista era hora de recoger a los niños en la escuela. Se puso su abrigo y fue a buscar sus guantes. Los guantes estaban allí tirados, flácidos e inútiles hasta que ella deslizó las manos dentro. En ese momento se dio cuenta de que Dios no quería que pensase en sus limitaciones. Más bien quería poner Su poder en las manos de Jennifer y obrar por medio de ella, tal como los guantes se hacían útiles cuando ella introducía sus manos en ellos.

Mis queridos hermanos y amigos, ¿Por qué será que nos sentimos inadecuados para la obra que Dios nos ha encomendado? Él quiere amar a los demás por medio de nosotros, "según el poder que actúa en nosotros". El llamamiento de nuestro Señor a una tarea incluye la fortaleza para llevarla a cabo. Esa fortaleza viene del Señor, no de nosotros, por tanto, en nuestra siguiente oración…pidámosla al Señor.

Que Dios te bendiga

jueves, 4 de octubre de 2018

Dios dijo eso

. . . no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas.Josué 1:9


Reflexión

Un abuelo cuenta que cuando su nieto Jacob, de 8 años de edad, le visitó en el hospital, diseñó su propia tarjeta para desearle una buena recuperación. Era un papel tieso y blanco, tamaño carta, doblado por la mitad. En el frente escribió: "Espero que pronto te sientas bien." Por dentro, en grandes letras de molde, había este mensaje:

“Estaré contigo dondequiera que vayas”.

No había pasaje bíblico de referencia, por lo que Jacob agregó estas palabras: "Dios dijo eso."

Él quería estar seguro de que el abuelo no tuviera la expectativa de tener al niño a su lado durante toda su estancia en el hospital.

Esa nota adicional comunicó una verdad no intencionada y profunda que produjo una sonrisa en su rostro y trajo consuelo a su corazón. El hospital puede ser un lugar solitario. Es un mundo de caras no conocidas, procedimientos médicos que se hacen por primera vez y diagnósticos inciertos. Pero es justo en ese marco donde Dios puede aquietar un corazón ansioso y dar la seguridad de que Él irá con nosotros por todos los pasillos, todas las puertas nuevas, hacia cualquier futuro desconocido. . . sí, incluso por "el valle de la sombra de muerte" tal y como dice el rey David en el salmo 23.

Mis queridos hermanos y amigos, tal vez hayamos tenido un revés en nuestra vida o hayamos sufrido una pérdida inesperada. Nuestro futuro es desconocido e incierto cuando no tenemos certeza de cual es nuestro destino. Sin embargo, al confiar en Jesús como Salvador y Señor podemos estar seguros de esto: Él irá con nosotros dondequiera que vayamos. Lo podemos creer. Dios dijo eso.

Que Dios te bendiga

martes, 2 de octubre de 2018

Sigue las instrucciones

¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Más que la miel a mi boca!
De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.
Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.
Salmos 119:103-105


      Reflexión

Después que una mujer entabló una demanda a un restaurante de comidas rápidas por haberse quemado con un café, las compañías comenzaron a cambiar sus manuales y etiquetas de advertencia. Veamos las siguientes instrucciones:

En una cena congelada: Descongelar antes de comer.
En una plancha: ¡Cuidado! No planche la ropa sobre su cuerpo.
En un frasco de mantequilla de maní: Puede contener maní.
En la tapa de la leche: Después de abrirla, manténgala derecha.

Mis queridos hermanos y amigos, si algunas personas necesitan estas obvias directrices en los artículos para el hogar, imaginemos cuánto más necesitamos la guía de Dios para nuestras vidas. El Salmo 119 habla de la importancia de su manual de instrucción: La Biblia. En las páginas de las Escrituras encontramos lo que Dios quiere que creamos, seamos y hagamos.

Pidámosle al Señor que nos enseñe sus estatutos y dirija nuestros pasos según su Palabra. Luego leamos la Biblia con frecuencia… y sigamos el manual de instrucciones.

Que Dios te bendiga

lunes, 24 de septiembre de 2018

Una Gran Lección...

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.EFESIOS 4:13


Reflexión

El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección. La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos en alta voz, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de la intersección… y para colmo, se le cayó el celular y se le regó el maquillaje.

La mujer, en medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado. Allí, de pie junto a ella, estaba un policía mirándola muy seriamente. El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba y la llevó a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda.

Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales:

– “Señora, lamento mucho este error”, le explicó el policía.

“Le mandé a bajar mientras usted se encontraba tocando bocina fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté que de su retrovisor cuelga un rosario, su carro tiene en su parte de atrás un sticker que dice ‘¿Qué haría Jesús en mi lugar?’, su tablilla tiene un borde que dice ‘Yo escojo la Vida’, otro sticker que dice ‘Sígueme el Domingo a la Iglesia’ y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como un creyente no debe comportarse como usted se comportó, supuse que el auto era robado.”

Mis queridos hermanos y amigos, esta simpática historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que creemos y lo que hacemos. Para ser creyente no basta con ir a la Iglesia los domingos o leer la Biblia de vez en cuando,  u orar todos los días, o asistir a estudios bíblicos; porque el cristianismo es un estilo de vida: el estilo de vida de Jesús…

Así que la próxima vez que vayamos en el auto, o de compras al supermercado, o nos encontremos atendiendo algún cliente, reco
rdemos que el mundo nos está mirando y espera ver a Jesús en nosotros.

Que Dios te bendiga

sábado, 22 de septiembre de 2018

Amor es... escuchar

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardo para hablar…Santiago 1:19


Reflexión

Stephen Sorenson escribió una vez, en el "Disciples hip Journal”, acerca de un período de dos años, durante los cuales, le había aquejado en ambas muñecas una tendinitis tan severa que no podía siquiera levantar a su pequeña hija ni abrir un frasco. En esa misma época Stephen estaba intentando hacer remodelaciones en su casa.

Guillermo, un músico militar retirado, vino en su ayuda. Sorenson escribió: "Guillermo venía a casa, día tras día. Desenterró nuestro tanque séptico, cortó árboles enfermos y simplemente pasó un tiempo con nosotros. Presentía que él comprendía mi dolor y nuestras necesidades. Una tarde, mientras él y yo paseábamos y conversábamos por el bosque, descubrí el porqué".

"Guillermo había vivido la mayor parte de su vida para la música, pero se le desarrolló un devastador problema de oído, impidiéndole escuchar música de cualquier tipo. Como resultado, más que sentir rechazo por mi problema, Guillermo se sintió identificado conmigo por nuestra causa común. Y antes que se separaran nuestros caminos, tuve la oportunidad de hablarle de Jesús y de lo que Él había hecho por nosotros. Guillermo se convirtió en creyente.

Cuando miro hacia atrás, no sé si me hubiese tomado el tiempo para hablar con Guillermo si mis muñecas hubiesen estado bien. Es muy probable que hubiese estado clavando o manejando una sierra de cadena; por lo tanto, lo único que pude hacer fue escuchar y luego hablar. En los planes de Dios, esto fue suficiente."

Mis queridos hermanos y amigos, cuanto nos agrada hablar y que otros escuchen, lo que es más, cuanto nos agrada hablar y nosotros escucharnos. El reto es escuchar a los demás y hablar oportunamente, solamente cuando nuestras palabras pueden edificar a otros, dicho de otra manera, cuando amemos a través de nuestra conversación.

Que Dios te bendiga

miércoles, 12 de septiembre de 2018

La zorra y el hombre labrador

No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor».Romanos 12:17-18


      Reflexión

Había un hombre dedicado a la labranza que odiaba a una zorra porque le ocasionaba algunos daños en su finca. Después de mucho intentarlo, pudo al fin capturarla y, buscando vengarse de ella, le ató a la cola una mecha empapada en aceite y le prendió fuego.

La zorra corrió despavorida y tomó la dirección de los campos que cultivaba aquel hombre. Era la época de la cosecha y ya estaba listo todo el producto para la recolección. El labrador siguiendo a la raposa, contempló llorando, cómo al pasar ella por sus campos, se quemaba todo el esfuerzo realizado por él para lograr la producción de ese año. Entonces entendió que los pequeños daños que la zorra le provocaba no se comparaban con el gran daño que su venganza le provocó.

Mis queridos hermanos y amigos, en muchos textos bíblicos, el Señor nos dice: “Mía es la venganza, yo pagaré”. A lo que Él nos invita es a no vengarnos porque de seguro nuestra venganza no será justa, ya sea porque nos excederemos en el castigo o porque nos quedaremos cortos. La razón es simple, nosotros no contamos con toda la información que se necesita para infringir un castigo justo, por lo tanto seremos injustos. El Señor, en cambio, cuenta con toda la información porque Él todo lo sabe y podrá, sin duda, ejercer la justicia de forma correcta y adecuada. No se nos olvide, nuestro Señor es uno de amor y misericordia, pero también es uno de santidad y justicia.

Que Dios te bendiga