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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Armadura invencible

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en su fuerza poderosa. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo, porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes.
Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el celo por anunciar el evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
Efesios 6:10-17


      Reflexión

Las características de un perfecto depredador son: velocidad, agresividad, desplazamiento silencioso y un fuerte poder defensivo. De nada serviría un gran poder de ataque en un animal altamente vulnerable. Un perfecto asesino no debe ser, a su vez, una víctima fácil.

La piel de los tiburones es unas diez veces más gruesa que la piel de los elefantes y sus increíbles características la convierten en la piel más resistente del reino animal. Está formada por millones de dentículos dérmicos, por lo que se podría decir que toda la piel de un tiburón está compuesta por pequeños dientes que sobresalen al exterior exponiendo una pequeñísima corona de esmalte, lo que le da ese aspecto rugoso y áspero.

A primera vista puede parecer curioso que los tiburones posean una piel rugosa ya que esto debería aumentar el rozamiento del animal con el agua pero, por el contrario, parece ser que la disposición regular de los dentículos canaliza el agua produciendo un flujo laminar que reduce el rozamiento. Esta especial distribución de los dentículos podría hacer que los tiburones fueran “hidrodinámicamente silenciosos”. De ser así los peces que resultan sus víctimas y que están especializados en sentir pequeñas vibraciones en el agua, puede que nunca los sientan acercarse a ellos.

Esta piel, al mismo tiempo que beneficia al animal para la obtención de presas, es un elemento de protección altamente sofisticado. Resulta casi imposible abrir en canal a un tiburón con un cuchillo muy afilado sin que este pierda por completo su filo, lo que no resulta un problema ya que dada la dureza de la piel se lo podría volver a afilar sólo con frotarlo contra ella.

Mis queridos hermanos y amigos, Dios también ha provisto a sus hijos de una armadura más poderosa que la del tiburón. Es una armadura espiritual que provee toda la protección que necesitamos, revisitámonos de ella, al fin y al cabo, fue provista por nuestro Señor.

Que Dios te bendiga

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