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martes, 16 de enero de 2018

El Club 99

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.Filipenses 4:11-13


      Reflexión

Érase una vez un rey, que a pesar de su lujoso estilo de vida, no era feliz.

Un día, el rey observó a un sirviente que cantaba alegremente mientras trabajaba. Esto fascinó al rey y se preguntó porque siendo él, el supremo soberano de la tierra, era tan desdichado y sombrío, mientras que un humilde siervo tenía tanta alegría. El rey preguntó al sirviente:  ¿Por qué estás tan contento?

El hombre respondió: "Su Majestad, yo soy nada más que un sirviente, pero mi familia y yo no necesitamos demasiado - solo un techo sobre la cabeza y comida caliente para llenar nuestros estómagos".

El rey no quedó satisfecho con esta respuesta. Más tarde en el día, solicitó el asesoramiento de su consejero de más confianza. Después de escuchar al rey hablar sobre sus quejas, pesares y la historia del siervo, el consejero dijo: Su Majestad, creo que el sirviente nunca ha sido parte de “El Club 99”.

El Club 99 y ¿qué es exactamente eso? preguntó el rey.

El consejero respondió: "Su Majestad, para saber realmente lo que es el Club 99, usted debe colocar 99 monedas de oro en una bolsa y dejarla en la puerta de la casa del sirviente."

A la mañana siguiente el sirviente vio la bolsa, la recogió y la llevó adentro de su casa. Cuando abrió la bolsa, dio un gran grito de alegría... ¡Cuántas monedas de oro!

Comenzó a contarlas todas. Después de varios intentos, quedó convencido de que había 99 monedas. Se preguntaba, ¿"Qué podría haber ocurrido con la última moneda de oro? Seguramente, ¡nadie dejaría 99 monedas!"

Buscó por todo lugar que pudo. Quizá se había extraviado, pero no la encontró. Finalmente, agotado, decidió que iba a tener que trabajar más que nunca para ganar la moneda de oro que le faltaba y completar las 100.

A partir de ese día, la vida de aquel el siervo cambió. Trabajaba en exceso, se tornó en un horriblemente gruñón, castigaba a su familia por no ayudarlo a ganarse la moneda de oro y dejó de cantar mientras trabajaba.

Testigo de esta transformación drástica, el Rey se mostró perplejo. Cuando él buscó de nuevo a su asesor, el asesor dijo: "Su Majestad, el siervo ahora oficialmente se ha sumado a El Club 99".

Y continuó, "Se le llama “El Club 99” a las personas que tienen lo suficiente para ser felices, pero nunca lo son, porque siempre están anhelando y luchando por esa extra y última "moneda", repitiéndose a sí mismos:  "sólo tengo que obtener esa última cosa y entonces voy a ser feliz para toda la vida”. "o si yo tuviera... o fuera... entonces sería feliz para el resto de mi vida"

Mis queridos hermanos y amigos, podemos ser felices, incluso con muy poco en nuestras vidas, pero en el momento en que se nos da algo más grande y mejor, ¡queremos más! Perdemos nuestro sueño, nuestra felicidad, herimos a la gente que nos rodea y sobre todo, perdemos nuestra paz. Los seres humanos pasamos anhelando y sufriendo por lo que no tenemos en vez de poner la mirada en lo que sí tenemos y dar gracias a Dios por ello. Nuestro Señor tiene la sabiduría para darnos lo suficiente y lo exacto. Más de eso pasaríamos a formar parte del Club 99.

Que Dios te bendiga

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