Para bendecir tu vida !!!

martes, 6 de febrero de 2018

El perro y el tridente

Escuchad, hijos, la enseñanza de un padre; estad atentos, para adquirir cordura.
Yo os doy buena enseñanza; por eso, no descuidéis mi instrucción.
Yo también fui un hijo para mi padre, delicado y único a los ojos de mi madre.
Él me enseñaba, diciendo: “Retén mis razones en tu corazón,
guarda mis mandamientos y vivirás”.
Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia, no te olvides de ella ni te apartes de las razones de mi boca; no la abandones, y ella te guardará; ámala, y te protegerá.
Sabiduría ante todo, ¡adquiere sabiduría! Sobre todo lo que posees, ¡adquiere inteligencia!
Engrandécela, y ella te engrandecerá; te honrará, si tú la abrazas.
Un adorno de gracia pondrá en tu cabeza; una corona de belleza te entregará.
»Escucha, hijo mío, recibe mis razones y se te multiplicarán los años de tu vida.
Por el camino de la sabiduría te he encaminado, por veredas derechas te he hecho andar.
Proverbios 4: 5-11


      Reflexión

En cierta ocasión un hombre importante acusó a un hombre del pueblo de haberle matado a su perro que era muy fino. Abraham Lincoln aceptó defender al matador del perro. El hombre alegaba que se vio obligado a defenderse del perro con un tridente que traía (un tridente es cierto instrumento de labranza de tres picos que se usa para aventar la paja) porque el animal se le echó encima.

El abogado del hombre poderoso habló y dijo que su cliente aceptaba que el perro había atacado al hombre, pero que éste no tuvo por qué matarlo ya que bien pudo haberse defendido con el otro extremo del tridente y no con los picos.

Cuando le tocó el turno a Lincoln dijo algo más o menos así. Yo también admito que mi cliente pudo haber golpeado al perro con la parte de atrás del tridente... siempre y cuando el perro hubiera querido morderlo con la cola. Todos en la sala, incluidos el juez y el dueño del perro, soltaron una sonora carcajada. Ni para qué decir que Lincoln ganó el caso.

Mis queridos hermanos y amigos, ser sabio no es fácil, hay que ejercitarse y buscar la sabiduría. Esta la podemos definir como la aplicación correcta y oportuna del conocimiento adquirido. Por tanto, adquiramos conocimiento y pongámoslo en práctica.

Que Dios te bendiga

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