Para bendecir tu vida !!!

miércoles, 21 de febrero de 2018

En el 4to piso

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir"».Hechos 20:35


      Reflexión

Un hombre cuenta la siguiente historia:
La empresa para la que trabajaba mi papá siempre proveía de apartamentos de alquiler para sus empleados, por lo general en edificios de varios niveles. Nosotros vivíamos en uno de esos edificios, en el 4to piso.

Durante dos años, mi papá estuvo enviando su solicitud para trasladarnos a un apartamento en el primer piso, así sería más fácil para mi mamá pues ella había sufrido complicaciones después de su segundo parto. A mi madre se le había recomendado el reposo en cama y subir las escaleras todos los días era un poco difícil para ella. Por dicha, justo en esa época, la solicitud de mi papá fue concedida. Mamá y papá se alegraron mucho, al fin nos mudaríamos a un apartamento en el primer piso de un edificio que estaba más cerca de la oficina de mi papá.

Sin perder tiempo, hicimos la gran mudanza el sábado siguiente y estábamos emocionados. El lunes siguiente, cuando mi papá volvió del trabajo y estaba a punto de entrar en la casa, vio a una anciana y su antiguo esposo luchando por llevar una silla de ruedas por las escaleras. Él quedó impresionado y conmovido.

Cuando corrió a ayudarlos, dijo la señora, "No te preocupes, hijo, ya estamos acostumbrados, hemos hecho esto durante los últimos 15 años por nuestra hija con discapacidad, Dios lo bendiga por su ayuda de todos modos". Las palabras de aquella anciana aunque un tanto tristes pero llenas de amabilidad, hicieron que mi papá sintiera un millar de agujas pinchándole el corazón.

El sábado siguiente, mi mamá y papá intercambiaron el apartamento con la pareja de ancianos y volvimos de nuevo a nivel 4 en el edificio.

Todavía tengo en mi memoria, incluso ahora, cada vez que la pareja de ancianos se encontraban con mi papá en cualquier lugar, siempre le miraban con bendiciones en sus ojos llorosos diciendo, "¡ángel!" siempre me decían, "¡Tienes un ángel por padre!" Estas palabras trajeron lágrimas de orgullo a mis ojos cada vez que las escuchaba.

Mis queridos hermanos y amigos, no cabe duda, es cierto, hay más alegría en dar que en recibir.

Que Dios te bendiga

0 comentarios:

Publicar un comentario