Para bendecir tu vida !!!

lunes, 19 de marzo de 2018

El Padre quiere que tú le hables

Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo:
—Padre, la hora ha llegado: glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti, pues le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
»Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciera. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera.
Juan 17:1-5


      Reflexión

R.A Torrey dijo: ¡Una oración en favor de ti mismo no es necesariamente una oración egoísta, citando la oración que Jesús hizo poco antes de su pasión: “Ahora pues, Padre, glorifícame Tú al lado tuyo.“

Así que, cuando pasemos un tiempo orando, hablémosle a nuestro Señor de nuestras esperanzas, de nuestras preocupaciones, de nuestros deseos y anhelos y de nuestras necesidades. La Biblia dice que Él conoce nuestras necesidades antes de que se las manifestemos, pero Él desea que nosotros reconozcamos quien es nuestro Proveedor, nuestro Ayudador, Aquel de quien vienen todas las cosas. Independientemente de que Él nos conceda o no todas las cosas que pedimos, orar poniendo nuestras necesidades en su regazo hace que comprendamos mejor cual es el nivel de dependencia que tenemos de Él.

Mis queridos hermanos y amigos, es importante que comprendamos que nuestro Señor solo concederá aquello que nos conviene, porque solo Él sabe lo que conviene. Al final será Su voluntad la que se ejecuta y no la nuestra, pero eso no debería impedir que nosotros vayamos a Él, pues en la oración, nosotros nos fortalecemos al saber quién es el que está de nuestro lado, nada más y nada menos que el ser más poderoso del Universo. Es precisamente por eso que es necesario que recurramos a nuestro Papá Celestial. Él nos ayudará a ver las cosas más claras y nos dará la dirección que necesitamos. Cuando vayamos al Señor en oración, oremos por los otros, pero no nos olvidemos de nosotros mismos porque la oración del hijo siempre es escuchada por su Padre.

Que Dios te bendiga

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