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lunes, 9 de abril de 2018

En carne propia

No tenemos un Sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.Hebreos 4:15


      Reflexión

En una reunión de hombres de negocios un ejecutivo daba el siguiente testimonio:

¡Recuerdo cómo nos ingeniábamos para atrapar a los animales del bosque cuando éramos niños! Señuelos, silbatos, trampas, rejas, canastos tejidos en las caídas de agua para atrapar los peces y muchas otras cosas más.

Éramos chicos felices en medio de una naturaleza fértil y teníamos riquezas naturales por todo el bosque.

Una de mis habilidades favoritas, era la de colocar trampas. Con cuidado investigaba los caminos de los conejos, las liebres y los zorros. Una vez convencido de su hábitat, montaba y disimulaba las trampas en el camino. Luego, al otro día, tomaba mi bicicleta y me internaba por los senderitos del bosque a revisar mi trabajo.

Un día, ¡qué fastidio! La cadena de mi bicicleta se cayó de sus engranajes; la coloqué y luego volvió a caer. Entonces molesto, volví a montarla en la punta del engranaje y di una vuelta con fuerza al pedal para que se instalara completamente, pero, sea por mi apuro, por mi ira, o porque Dios quería darme una lección, mis dedos no alcanzaron a salir y ahí quedé con los dientes del engranaje enterrados en mis falanges. Mi bici era de freno al pedal, no podía volverla atrás, estaba solo y mi única esperanza era dar una vuelta completa para liberar mis dedos en la otra punta. Así lo hice. Los pedazos de carne quedaron entre los engranajes y la cadena. Mis huesos quedaron a la vista y entonces, pensé en los animalitos que yo cazaba con tanta alegría. Nunca más coloqué una trampa. Yo experimenté en carne propia el dolor, supe lo que ellos sufrían y tuve compasión de ellos.

Mis queridos hermanos y amigos, ¿entendemos ahora por qué nuestro Dios es diferente a todos los dioses? Porque Él se hizo hombre y fue tentado en todo según nuestra semejanza y por eso, nos entiende y nos ama, y nos ayuda en nuestros dolores. Hablemos con Él en una oración sencilla y encontraremos a un Señor que verdaderamente nos entiende.

Que Dios te bendiga

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