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lunes, 2 de julio de 2018

La belleza de un carácter fuerte

La integridad guía a los rectos, pero a los pecadores los destruye su propia perversidad.
De nada servirán las riquezas en el día de la ira, pero la justicia librará de muerte.
La justicia del perfecto endereza su camino, pero el malvado caerá por su propia impiedad.
La justicia libra a los rectos, pero los pecadores son atrapados en su pecado.
Proverbios 11:3-6


      Reflexión

Hace muchos años atrás, nació un niño en Rusia. Mientras iba creciendo se veía a sí mismo tan feo que estaba seguro que no habría felicidad para él en la vida. Lamentaba el hecho de poseer una nariz grande, labios gruesos, pequeños ojos grises y grandes manos y pies. Su fealdad lo había afectado tanto que le pidió a Dios que hiciese un milagro y lo transformase en un hombre apuesto. Hizo la promesa que si Dios le concedía eso, él le daría todo lo que poseía ahora y lo que iría a poseer en el futuro.

Ese muchacho ruso era León Tolstói, uno de los escritores más famosos del siglo veinte, renombrado por su gloriosa obra La Guerra y la Paz.

Tolstói admite en uno de sus libros que con el correr de los años ha descubierto que la belleza de la apariencia física que una vez persiguió, no era la única belleza de la vida. Por cierto que no era la mejor belleza. En su lugar, Tolstói comenzó a considerar que la belleza de un carácter fuerte era considerada a los ojos de Dios como el bien más apreciado.

Mis queridos hermanos y amigos, actualmente hay muchas personas que gastan enormes sumas de dinero en su apariencia física. El carácter, por el contrario, no es cuestión de dinero ni de apariencia. Es cuestión de hacer lo que está bien sin mirar el dinero y de defender lo justo sin mirar las apariencias.

Dios, en su bondad, nos dejó claras instrucciones sobre lo que está bien y lo que no lo está. La Biblia es para el creyente el manual de vida, el estándar más elevado de ética y conducta. Allí nuestro Señor nos detalla cómo desea él que nos comportemos. Un carácter fuerte no es propio de una persona que se enoja mucho o que es intransigente, la fortaleza de carácter viene de la integridad. Si queremos ver un ejemplo de ello, alcemos nuestros ojos hacia nuestro líder, el hombre más íntegro de la historia… Jesús de Nazareth.

Que Dios te bendiga

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